000 01874nam a2200217Ia 4500
003 12928
005 20240604134713.0
008 190703s9999||||xx |||||||||||||| ||und||
020 _a9780825415135
040 _cCIC-UMAD
041 _aspa
050 _aBS476
_bM66
100 _aMontoya, Alex
_9233
245 0 _aPredicando con pasión
250 _a1a
260 _aEstados Unidos de América
_bportavoz
_c2003
300 _a173 p.
_b14x21.5x1 cm
502 _aD. Martyn Lloyd-Jones dijo: "Predicar es lógica encendida". Lo que quiso decir es que una buena predicación debe reunir dos elementos: Contenido bíblico bien razonado y pasión intensa. Muchos predicadores pierden una u otra parte de la fórmula. En la actualidad hay muchos que son todo emoción, pero no tienen contenido; he hablado sobre este desbalance en varias de mis obras. En este libro, sin embargo, Alex Montoya trata la clase opuesta de desbalance: Predicadores cuyo contenido está bien, pero que su entrega es vacía y sin pasión. Más conveniente para la "caricatura" usual de un salón de clases que para un mensaje profético del Dios Todopoderoso. Tales predicadores no comprenden el daño que hacen a la causa de la verdad. Deberían amar verdaderamente la Palabra de Dios y tener una fuerte consideración por la sana doctrina, pero su desapasionada entrega realmente comunica apatía e indiferencia. Al final, ellos minan el verdadero trabajo acerca del cual creen que fueron llamados a llevar adelante. El mundo (y la iglesia) serían mejor sin tales predicadores. Con frecuencia he dicho que si un hombre es incapaz de apasionarse por la Palabra de Dios, no fue llamado a predicar. Si alguien puede permanecer en el púlpito y lograr que la Palabra del Dios vivo suene seca y aburrida, debe sentarse y dejar que alguien más predique.
650 _aTeología
_919
942 _2lcc
_cBK
999 _c650
_d650