02148nam a2200217Ia 4500003000500000005001700005008004100022020001800063020001800081040000900099041000800108050002000116100002000136245004600156250000700202260006800209300002700277490005300304520152100357650005201878403920241204165512.0201109s9999||||xx |||||||||||||| ||und|| a968-29-9338-5 a968-29-8271-5 cB000 aspa aPQ7484.C38bE87 aCardona, Rafael 0aEl espejo de los días /cRafael Cardona a1a aMéxico :bConsejo Nacional para la Cultura y las Artes,c1996 a137 p. :c13 x 20.7 cm aColección Periodismo cultural ;vserie alterna aRafael Cardona Sandoval nació a la mitad del siglo, en el centro de la ciudad de México, lo cual no tiene nada de notable, original o importante. Vivió en la colonia Santa María la Ribera durante los primeros años de su vida siempre perseguido -e impresionado- por famas gloriosas, como Gerardo Murillo y Mariano Azuela, sus vecinos. Fue un niño problema, característica que lo persiguió por el resto del tiempo y hasta la fecha. Cmenzó a vivir del periodismo a los 19 años de edad. Los anteriores no cuentan: del periodismo vivían desde su bisabuelo hasta su padre, pasando por innúmeros tíos. Conoce todas las redacciones, las bibliotecas, lupanares y cantinas de México. A las primeras acude y cuando puede funda una. De las sgundas no se ha retirado. De lo demás sí, lo cual le produce buenos ratos y nostalgia. Tiene amigos y amigas excepcionales -tanto que lo soportan- y ha trabajado para el gobierno cuando la ocasión lo ha requerido. Le gustan los toros, mucho; ama la música, mucho; la pintura y la escultura, mucho; la comida mexicana, mucho; las mujeres rubias, mucho; las morenas, mucho; las montañas, el mar, su casa de Huatulco, sus animales, sus libros, sus discos y las corbatas de seda, y quiere, mucho, a una mujer y a sus dos hijos y a todo aquello que un homre debe querer en la vida, empezando por su profesión. Vive en un estado permanente de zozobra. Se quiere retirar a los 50 años de edad; le faltan cuatro. Y la casa de Huatulco no la ha empezado. aLiteratura en españoly1810/25-1960zMéxico