La teoría jurídica, hasta ahora, ha dividido a la interpretación de la argumentación y las ha presentado como procesos separados. La hipótesis de esta obra es que se trata de elementos de un mismo proceso. La argumentación jurídica es, entendida aquí, en primer lugar, como la forma de presentarse ante nosotros el derecho, como aquello que hace posible la existencia del discurso normativo y el metalenguaje doctrinario.